Stanford Residential & Dining Enterprises (R&DE) utilizó inteligencia artificial para modificar la apariencia de los estudiantes en sus campañas publicitarias, generando controversia inmediata. El incidente fue revelado por Billy Ramirez, estudiante de la universidad, quien descubrió que su imagen en un anuncio había sido reemplazada por una mujer negra generada por IA, además de que sus compañeros de la foto habían sido alterados para aparecer más delgados. Ramirez expresó su indignación al sentirse excluido y su identidad racial y de género modificada, describiendo la situación como una forma de silenciamiento y borrado de su representación. Aunque la empresa R&DE pretendía mantener la intervención de la IA sutil, la reacción del cuerpo estudiantil y la comunidad académica demostró la capacidad de detectar estas alteraciones. El caso ha puesto de manifiesto las preferencias ideológicas y raciales persistentes dentro de la burocracia de Stanford, y The Stanford Review ha anunciado que continuará vigilando futuras acciones y el uso de IA generativa por parte de la entidad, buscando una mayor transparencia y respeto por la identidad de los estudiantes.
