El término 'watermark' (marca de agua) ha cobrado una connotación negativa al referirse a señales ocultas que permiten rastrear el origen de un archivo digital sin el consentimiento del usuario. Este artículo técnico distingue entre las marcas de agua tradicionales, que verifican autenticidad o propiedad, y los 'spymarks', que son señales encodadas para identificar a individuos específicos mediante datos personales como direcciones IP, nombres completos o afiliaciones políticas. Google DeepMind ha implementado SynthID, un sistema que inserta señales imperceptibles para humanos en imágenes, audio, texto y video, codificando identificadores de base de datos de hasta 136 bits. Aunque OpenAI y otras empresas desarrollan sistemas similares para detectar contenido generado por IA, la proliferación de estas herramientas plantea riesgos significativos para la privacidad. A diferencia de los metadatos estándar, como EXIF o ID3, que pueden ser inspeccionados o eliminados, los spymarks permanecen ocultos incluso tras la edición de archivos. El autor argumenta que la terminología actual oscurece el riesgo de vigilancia clandestina y propone 'spymark' como un término más preciso para describir estas herramientas de rastreo involuntario, advirtiendo que su uso podría facilitar la persecución de activistas o la vigilancia de redes sociales.
