SpaceX lanzó el pasado 7 de julio el primer satélite nuclear comercial de la historia dentro de la misión Transporter-17. Se trata de BOHR, un CubeSat desarrollado por la compañía City Labs que utiliza energía betavoltaica basada en la desintegración del tritio para generar electricidad mediante un semiconductor, una alternativa más segura y con menor emisión de radiación que el plutonio empleado en misiones históricas como las Voyager.
El satélite despegó a bordo de un cohete Falcon 9 desde la base de Vandenberg como una de las 81 cargas útiles de la misión y alcanzó su órbita apenas 50 minutos después del lanzamiento. Durante la fase actual, BOHR funciona con placas solares, ya que su objetivo es validar la tecnología nuclear en el espacio antes de diseñar un satélite que opere exclusivamente con tritio.
El proyecto fue financiado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos y se convirtió en la primera misión nuclear en recibir la aprobación de lanzamiento nuclear de la Administración Federal de Aviación, bajo el Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional 20 impulsado por Donald Trump. City Labs plantea dos aplicaciones principales para esta tecnología: alimentar misiones a destinos muy lejanos del Sol, donde la energía solar resulta insuficiente, y abastecer futuras bases como las previstas en el polo sur lunar, una región en sombra permanente que será clave para el programa Artemis.
