La salida a bolsa de SpaceX, la mayor de la historia, con una colocación de 135 dólares por acción, ha convertido a Elon Musk en el primer trillonario del mundo y ha inaugurado un verano excepcionalmente activo en el mercado de valores para el sector tecnológico. En el último episodio del pódcast Equity de TechCrunch, los periodistas Kirsten Korosec, Sean O'Kane y Anthony Ha analizan el efecto arrastre de esta operación y la oleada de OPVs que podría seguirle.
OpenAI y Anthropic han presentado en las últimas semanas solicitudes confidenciales para debutar en bolsa, en una carrera por captar capital antes de que el entusiasmo inversor se modere. Korosec destacó que el club de gigantes tecnológicos ha pasado del acrónimo FAANG (Meta, Amazon, Apple, Netflix, Google) al nuevo MANGOS (Meta, Anthropic, NVIDIA, Google, OpenAI, SpaceX), lo que refleja un giro del capital público hacia los laboratorios de inteligencia artificial y la tecnología profunda.
O'Kane señaló que SpaceX está poniendo a prueba los límites de lo que puede ser una empresa cotizada y el grado de control que una sola persona puede ejercer sobre ella, y se preguntó si Anthropic y OpenAI intentarán replicar ese modelo. Más allá de los grandes nombres, la operación ha provocado un efecto dominó: empresas como Quantum Space recurren a SPAC para subirse a la ola, mientras Ford y General Motors reconvierten capacidad de baterías para suministrar energía a centros de datos, lo que evidencia que la economía ya se está reorganizando en torno a la inteligencia artificial.
