SpaceX duplica sus ingresos en su primer trimestre como empresa cotizada gracias a Starlink y a la IA

Fuentes: theverge.com, SpaceX doubles revenue on Anthropic and Google compute deals, Starlink growth

SpaceX duplica sus ingresos en su primer trimestre como empresa cotizada gracias a Starlink y a la IA

SpaceX presentó sus primeros resultados trimestrales como compañía cotizada y confirmó un salto histórico en su facturación. Los ingresos totales pasaron de 4.000 millones de dólares en el segundo trimestre de 2025 a 7.800 millones en el mismo período de 2026, un crecimiento del 92% interanual que prácticamente duplica la facturación de la empresa en apenas doce meses. El informe, difundido casi dos meses después de que la compañía protagonizara la mayor salida a bolsa de la historia —recaudó más de 85.000 millones de dólares con una valoración de 1,75 billones de dólares—, muestra un negocio en plena transformación, donde la división de inteligencia artificial ya aporta más ingresos que el negocio espacial original.

El motor del crecimiento fue doble. Por un lado, Starlink, el servicio de internet por satélite, generó 4.200 millones de dólares en el trimestre, 1.700 millones más que un año antes, consolidándose como el único segmento rentable de la empresa. Por otro, la división de IA, que según los documentos de la OPV concentra la mayor parte del valor de la compañía, alcanzó 2.600 millones de dólares en ingresos, más del triple que en el ejercicio anterior. La mayor parte de esa facturación procede de acuerdos para alquilar capacidad de cómputo a empresas como Anthropic y Google, operaciones anunciadas en las semanas previas a la salida a bolsa.

El consejero delegado de SpaceX, Bret Johnsen, explicó en la conferencia con analistas que la firma tiene 6.700 millones de dólares adicionales en contratos de servicios en la nube comprometidos para un período de seis meses que comenzará a escalar en octubre. Johnsen añadió que, una vez se complete la adquisición del asistente de programación Cursor por 60.000 millones de dólares en acciones —operación todavía pendiente de cierre regulatorio, según el propio Elon Musk—, la compañía confía en alcanzar una tasa de ingresos anualizada de 100.000 millones de dólares antes de final de año. SpaceX cerró 2025 con 18.670 millones de dólares de facturación, por lo que el objetivo supondría multiplicar los ingresos por más de cinco en apenas un ejercicio.

La división espacial, históricamente el corazón del negocio, facturó 962 millones de dólares en el trimestre y sigue siendo el mayor cliente de sus propios cohetes. Sin embargo, perdió 1.500 millones de dólares, una cifra ligeramente inferior a las pérdidas del mismo trimestre del año anterior. Las pérdidas netas consolidadas se redujeron hasta los 143 millones de dólares según The Verge —o 541 millones según TechCrunch, una discrepancia que probablemente refleja métricas contables distintas—. En cualquier caso, la compañía aún no es rentable, aunque la brecha se estrecha con rapidez.

La apuesta por la inteligencia artificial nació de una necesidad tanto estratégica como financiera. SpaceX había construido dos grandes centros de datos en Memphis, Tennessee, para entrenar los modelos de su antiguo proyecto xAI, absorbido en la matriz. Pero Grok, su modelo estrella, había quedado rezagado frente a OpenAI, Anthropic y Google, en parte por una sucesión de polémicas —desde autodenominarse «MechaHitler» hasta generar material de abuso sexual infantil, lo que motivó una orden de cese y desista de la fiscalía de California—. Ante la imposibilidad de consumir internamente toda la capacidad instalada, la empresa optó por alquilársela a terceros, una decisión que el propio Johnsen justificó por los «altos márgenes EBITDA incrementales» obtenidos al monetizar infraestructura ociosa.

El cambio de modelo ha disparado el gasto. Las inversiones de capital alcanzaron 18.370 millones de dólares en el trimestre, impulsadas tanto por la construcción de capacidad de cómputo como por el desarrollo del Starship, que absorbió 389 millones adicionales respecto al año anterior. El Starship resulta crítico porque debe permitir lanzar versiones más pesadas de los satélites Starlink, la auténtica gallina de los huevos de oro de la empresa. SpaceX ya ha lanzado veinte satélites de esta nueva generación, aunque todavía no está claro cuándo podrá desplegar los sesenta que requiere cada lanzamiento operativo.

En los mercados, la reacción fue tibia. Tras un debut bursátil fulgurante —su capitalización rozó brevemente los 2,6 billones de dólares y superó puntualmente a Amazon—, las acciones han caído por debajo del precio de OPV de 135 dólares fijado por el propio Musk. El martes cerraron ligeramente por encima de 125 dólares y cedieron hasta un 8% en operaciones tras el cierre, pese a haber superado las estimaciones de los analistas, según Bloomberg.

SpaceX atraviesa así una etapa de transición profunda: de empresa de lanzamientos a conglomerado tecnológico con tres patas —espacio, conectividad y, sobre todo, inteligencia artificial—, donde la cotización ya no depende exclusivamente del ritmo de cohetes sino de su capacidad para competir en un mercado de cómputo donde rivales como CoreWeave le llevan ventaja. La promesa de Musk de llevar centros de datos al espacio y de capturar un mercado potencial mayor que el PIB estadounidense sigue intacta, pero los próximos trimestres dirán si los contratos firmados con Google y Anthropic son suficientes para convertir esa visión en beneficios.