Sony y Warner demandan a Anthropic por piratería masiva de canciones

Fuentes: theverge.com, Sony y Warner demandan a Anthropic por piratería masiva de canciones

Sony Music Publishing y Warner Chappell Music han presentado una demanda histórica contra Anthropic, la empresa desarrolladora del modelo de inteligencia artificial Claude, acusándola de lo que describen como "uno de los robos de propiedad intelectual más grandes y flagrantes de la historia". El documento legal, presentado el pasado viernes ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California, alega que Anthropic cosechó ilegalmente y copió sistemáticamente decenas de miles de obras musicales protegidas por derechos de autor para entrenar a sus modelos. La demanda no solo nombra a la corporación, sino que también señala individualmente a sus cofundadores, Dario Amodei y Benjamin Mann, como demandados.

Según las 48 páginas del escrito judicial, las editoriales reclaman daños por infracción directa, contributiva mediante torrenteo y eliminación de información de gestión de derechos. Entre las obras citadas se encuentran éxitos internacionales como "Ain't No Mountain High Enough" de Marvin Gaye, "Livin' On a Prayer" de Bon Jovi, "Hallelujah" de Leonard Cohen y "Paper Rings" de Taylor Swift. Las demandantes buscan una compensación de hasta 150.000 dólares por cada obra infringida y otros 25.000 dólares por cada instancia en la que se manipularon o eliminaron los metadatos de copyright. Si el tribunal fallara a favor de Sony y Warner otorgando las cantidades máximas, los daños podrían ascender a varios miles de millones de dólares.

La acusación detalla un modus operandi que incluye la descarga masiva de contenido pirata. Según la demanda, en 2021 Benjamin Mann utilizó BitTorrent para descargar al menos cinco millones de libros y otros empleados de Anthropic obtuvieron más de dos millones de obras desde el sitio Pirate Library Mirror. Además, se alega que la empresa raspó (scraping) letras de música de plataformas como Musixmatch y LyricFind, sitios que habían pagado licencias específicas para ese contenido, lo que constituye una violación directa de los acuerdos comerciales existentes.

Esta acción legal no es aislada, sino parte de una ola creciente de litigios contra Anthropic. En septiembre de 2025, la empresa ya alcanzó un acuerdo por 1.500 millones de dólares con autores y editoriales en el caso Bartz, el mayor acuerdo de este tipo en la historia de EE. UU., donde se reconoció que, aunque el uso de obras para entrenar IA podía ser legal bajo ciertas circunstancias, el método de obtención pirata era ilegal. Previamente, Anthropic también ha enfrentado demandas de BMG por 493 composiciones y de Universal Music Group junto con Concord Music Group, quienes reclamaron más de 3.000 millones de dólares por la descarga ilegal de más de 20.000 canciones. La complejidad del caso radica en que una sola canción puede tener múltiples derechos (letra, composición, grabación), lo que genera demandas paralelas por el mismo material.

El contexto financiero es crítico para Anthropic. La empresa se encuentra en un momento delicado antes de su potencial salida a bolsa, con objetivos ambiciosos de valoración que podrían verse comprometidos por una condena multimillonaria. Los precedentes judiciales actuales no son favorables para la compañía; el sistema de derechos de autor es complejo y las demandas avanzarán en paralelo, compartiendo pruebas. Es probable que Anthropic intente una moción de desestimación parcial mientras negocia en paralelo un acuerdo extrajudicial, similar al realizado con los autores literarios.

Esta batalla legal marca un hito en la relación entre la industria musical y la inteligencia artificial. No se trata solo de una disputa financiera, sino de establecer el precedente sobre cómo deben protegerse los activos intelectuales en la era de los modelos generativos. La resolución de este caso definirá si las empresas de IA pueden seguir utilizando datos de procedencia cuestionable o si deberán implementar mecanismos rigurosos de licenciamiento y pago por el uso de contenido creativo, redefiniendo así el marco legal global para el entrenamiento de algoritmos.