Sony ha puesto fecha de caducidad a los videojuegos en formato físico para consolas PlayStation: a partir de enero de 2028 no se producirán más discos. La decisión coincide con el cierre simultáneo de sus tiendas digitales y consolida el control absoluto de la compañía sobre la distribución, el precio y los márgenes de los juegos.
La decisión contrasta con el momento que cambió la historia reciente de la industria: el E3 de junio de 2013. Ese día, Jack Tretton, entonces COO de Sony Computer Entertainment, subió al escenario para defender el formato físico, el derecho a compartir y revender discos y rechazar la verificación online periódica que Microsoft había impuesto en Xbox One. La apuesta, unida a un precio 100 euros inferior al de la consola rival y a una presentación centrada en juegos, sepultó la estrategia de Xbox para esa generación.
El propio responsable de Xbox, Phil Spencer, reconoció tiempo después que perdieron «la peor generación que se podía perder», precisamente la del salto del físico al digital y del inicio de las bibliotecas digitales. Quien migró de PS4 a PS5 mantuvo su inversión; quien lo hizo desde Xbox One perdió el ecosistema construido.
Trece años después de aquel puñetazo sobre la mesa, Sony anuncia el fin del soporte físico, lo que ha desatado bromas generalizadas que piden un nuevo tutorial, esta vez sobre cómo compartir juegos en PS6.
