El backlash contra la inteligencia artificial se consolida como un riesgo real para la industria tecnológica. Según encuestas de Gallup y YouGov, solo el 18% de los jóvenes de 14 a 29 años se muestran optimistas respecto a la IA, mientras que más del 70% de los estadounidenses consideran que la tecnología avanza demasiado rápido, con opiniones negativas que pasaron del 34% hace tres años a más del 50% actualmente. El rechazo se manifiesta tanto entre republicanos como demócratas. Esta semana, un discurso de commencement de la ejecutiva inmobiliaria de Florida Gloria Caulfield generó abucheos al afirmar que la IA representa la próxima Revolución Industrial. Parallelamente, un número récord de centros de datos fue cancelado en el primer trimestre de 2026 debido a la resistencia de las comunidades locales, lo que analistas de Morgan Stanley y Jefferies señalan como una restricción que está erosionando la confianza inversora. Aunque la IA llegó para quedarse, expertos como el profesor Avriel Epps advierten que su expansión acelerada no es inevitable y que el rechazo público podría limitar el acceso de las empresas de IA a la capacidad computacional que necesitan para crecer.
