Jeremy Morrell, ingeniero en Cloudflare, sostiene que la mayor parte del software web actual es estático y solo cubre la cúspide de la demanda, dejando desatendida una larga cola de necesidades específicas de cada usuario. En su ensayo, argumenta que los modelos de lenguaje (LLM) han reducido drásticamente el coste de crear extensiones a medida, lo que abre la puerta a un nuevo patrón de "software extensible" en la web. El artículo describe cómo sería ese modelo: un núcleo sólido y auditado, con puntos de extensión estables y seguros en los que un LLM generaría código personalizado a partir de instrucciones en lenguaje natural. Como ejemplo, cita Pi, un agente que expone hooks para herramientas, comandos, eventos e interfaz, y permite compartir extensiones empaquetadas. Morrell extiende la idea a varios ámbitos. En plataformas corporativas internas, permitiría a empleados no técnicos crear automatizaciones y vistas personalizadas sin proliferar aplicaciones aisladas ni fugas de credenciales, algo que, según adelanta, es el enfoque de Cloudflare OS. En soporte técnico, posibilitaría añadir botones, agentes de investigación previa y vistas contextuales dentro de la interfaz. En observabilidad, facilitaría parsers, dashboards y alertas adaptados. Frente a los ejemplos actuales —agentes locales, IDEs, mods de juegos o extensiones de Blender—, el autor reivindica la web como canal de distribución y enumera tecnologías que lo hacen viable: sandboxes modernos, Workers dinámicos de Cloudflare o alternativas equivalentes. Concluye que el reto ahora es llevar estas capacidades a profesionales no desarrolladores, como contables o médicos, y no.convertirlos en programadores.
