Slate Auto, una startup con sede en Warsaw (Indiana), ha construido su camioneta eléctrica Slate Truck con la privacidad como eje central: el vehículo carece de módem integrado, lo que impide el acceso remoto, y su aplicación complementaria solo se conecta al coche mediante enlace local. La empresa afirma que no venderá los datos recogidos por la app y que la privacidad forma parte de la experiencia de producto, no un simple requisito legal.
El diseño de la camioneta, reducido a unas 600 piezas y componentes, prescinde de sistema de infoentretenimiento y mantiene únicamente dos asientos y ventanillas con accionamiento manual. Según Slate, la aplicación recopilará información solo cuando esta contribuya directamente a mejorar la experiencia del cliente, en áreas como configuración de cuenta, conexión dispositivo-vehículo, diagnóstico, mantenimiento, estado de actualizaciones OTA y soporte al cliente. “Preferimos ser precisos y generar confianza a prometer funciones conectadas excesivas o recoger datos sin un beneficio claro para el cliente”, señaló la compañía.
La startup se posiciona así como una excepción dentro del mercado estadounidense de pickups eléctricos, donde la conectividad y la recopilación masiva de datos se han convertido en prácticas estándar. Slate enmarcó su enfoque bajo el concepto de “valor de propiedad”: los datos se utilizan para mejorar la experiencia del propietario, no para convertir al dueño en el producto.
