Dos mil cien empleados de tecnologías de la información de la Universidad de California (UC) se afiliaron en mayo al sindicato University Professional and Technical Employees (UPTE-CWA Local 9119), en la mayor campaña de organización de trabajadores tecnológicos en la historia del movimiento laboral estadounidense. Dan Russell, presidente de Local 9119, y Max Belasco, copresidente de la unidad de UCLA, explican a Jacobin el proceso y los logros contractuales: un aumento salarial acumulado del 22% en tres años, un ahorro de hasta 300 dólares mensuales en primas de seguro médico y cláusulas de protección frente a despidos que priorizan la recolocación en cualquier campus de la UC. Belasco, analista de sistemas con catorce años en UCLA, abandonó la unidad negociadora al aceptar un puesto no sindicalizado bajo el pretexto de una promoción y describe un sistema de dos niveles que penaliza a los técnicos especializados. Ambos subrayan que la sindicalización permite recuperar el propósito social de la tecnología frente a decisiones unilaterales de directivos y consultores, como las reorganizaciones Reimagine IT y One IT en UCLA, que obligaron al personal a reaspirar a sus propios puestos. Los sindicalistas sostienen que el modelo ofrece a los trabajadores tecnológicos voz en su entorno laboral, estabilidad frente a los despidos del sector privado y la posibilidad de orientar la innovación hacia el servicio público.
