Simulacros y simulación (título original: Simulacres et Simulation) es un ensayo filosófico publicado en Francia en 1981 por el filósofo y teórico cultural Jean Baudrillard, y traducido al inglés en 1983 por Paul Foss, Paul Batton y Philip Beitchman. La obra, de 164 páginas, fue editada en francés por Éditions Galilée y en inglés por Semiotext(e), y analiza las relaciones entre realidad, símbolos y sociedad, con especial atención a la significación y el simbolismo de la cultura y los medios de comunicación en la construcción de la experiencia compartida.
El término simulacro designa las copias que representan cosas que nunca tuvieron un original o que ya lo han perdido; la simulación, por su parte, es la imitación del funcionamiento de un proceso o sistema real a lo largo del tiempo. Baudrillard sostiene que la sociedad contemporánea ha sustituido toda realidad y todo significado por símbolos y signos, y que la experiencia humana es una simulación de la realidad. Estos simulacros no se limitan a mediar la realidad ni a distorsionarla: la ocultan, al hacer irrelevante cualquier referente real para la comprensión que las personas tienen de su propia vida. La noción de precesión de los simulacros describe cómo todo significado se vuelve infinitamente mutable hasta hacerse insignificante. La obra dialoga con La sociedad del espectáculo (1967) de Guy Debord, de quien Baudrillard recoge y radicaliza la crítica a la representación.
El ensayo articula el orden del signo en cuatro fases sucesivas: una imagen fiel que refleja una realidad profunda; una perversión que enmascara y desnaturaliza esa realidad; un simulacro que finge ser copia fiel pero carece de original, descrito como el orden de la hechicería; y, por último, el simulacro puro, en el que los signos solo remiten a otros signos sin relación con ninguna realidad. En esta última fase, los productos culturales ya no necesitan parecer reales en sentido ingenuo, pues la vida de los consumidores es predominantemente artificial y toda invocación de realidad se produce dentro de un régimen de equivalencia total entre signos. La obra se ha convertido en una referencia central de la semiótica, la teoría de los medios y la filosofía contemporánea.
