Simonson: El día que el diseño tipográfico cambió su vida

Fuentes: The Day I Discovered Type Design

Este artículo de Mark Simonson relata el momento crucial que marcó el inicio de su carrera en el diseño tipográfico, un evento que ocurrió hace 50 años, en marzo de 1976. De joven, Simonson, aspirante a ilustrador y diseñador gráfico, estaba tomando un curso avanzado de lettering en el North Hennepin Community College. En ese entonces, el lettering era una habilidad fundamental para los diseñadores gráficos, esencial para crear maquetas que presentar a los clientes antes de la composición tipográfica final, un proceso costoso.

Su interés en el diseño tipográfico se despertó a través de un proyecto final en la clase de lettering: diseñar un alfabeto original, es decir, una tipografía completa. Simonson ya tenía cierta familiaridad con el tema, habiendo trabajado con tipografía y lettering en la edición del periódico y el anuario de su escuela secundaria, incluso recurriendo a comprar rubdown type debido a las limitaciones de los métodos disponibles. Su tío, un diseñador gráfico en Chicago, también influyó en su gusto por la tipografía.

El punto de inflexión llegó al descubrir una copia de la revista U&lc, publicada por la International Typeface Corporation (ITC), una empresa líder en la publicación de tipografías. La revista, editada por el legendario Herb Lubalin, le reveló un mundo de diseño tipográfico que nunca antes había visto. En la revista, Simonson encontró una convocatoria para enviar diseños de tipografías, con la posibilidad de recibir un adelanto y regalías si eran aceptados. La historia de un diseñador de Minneapolis que había ganado una considerable suma (equivalente a casi 300.000 dólares en 2026) por una tipografía publicada, lo motivó aún más.

Simonson desarrolló su proyecto, una tipografía sans serif geométrica inspirada en la caligrafía uncial, que llamó “Uncial Sans”. La dibujó a mano en un gran panel de ilustración utilizando herramientas técnicas como Rapid-o-Graph, escuadras y plantillas. Aunque el proyecto recibió una nota excelente (A+), Simonson reconoce que, con el paso del tiempo, se pueden identificar algunos problemas de diseño. A pesar de ello, ese proyecto fue el catalizador que lo impulsó a perseguir su pasión por el diseño tipográfico, una vocación que, aunque a veces relegada a un segundo plano por otros trabajos en diseño y dirección de arte, siempre estuvo presente en su mente.