La franquicia Silent Hill experimenta un renacimiento crítico y comercial con el lanzamiento de Townfall, mientras que Resident Evil consolida su posición en cine y videojuegos. Townfall, desarrollado por el estudio indie Screen Burn, se lanza esta semana en PS5 y PC. A diferencia de los títulos anteriores, esta obra se centra en la exploración y el misterio, inspirándose en juegos de simulación como Firewatch. El jugador controla a Simon, un hombre que llega a un pueblo escocés desolado y rodeado de niebla, donde debe sobrevivir a criaturas mutantes. El juego combina elementos de terror clásico con mecánicas de sigilo, similar a Alien: Isolation, donde el jugador debe esconderse de monstruos que persiguen sin patrón. Por su parte, la saga Resident Evil ha recuperado el interés tras el éxito de Resident Evil 7. El nuevo filme, dirigido por Zach Cregger, se centra en un conductor de reparto y ha logrado el mejor inicio de taquilla de la franquicia. En videojuegos, Capcom ha alternado remakes y nuevas ideas, como Requiem, para mantener la relevancia. Esta combinación de éxitos en cine y videojuegos posiciona a ambas franquicias como las más importantes del género de terror actual.
