La empresa Leonardo ha empezado a comercializar SignalTrace, un sistema que vincula las señales inalámbricas emitidas por teléfonos móviles y otros dispositivos a las matrículas captadas por los lectores automáticos que ya usan numerosos cuerpos policiales. Según la compañía, la herramienta no identifica a personas, sino que asocia firmas electrónicas (Bluetooth o RFID) con los vehículos que pasan frente a las cámaras. Con el tiempo, el sistema aprende qué dispositivos suelen acompañar a qué coches y crea una huella digital del vehículo.
La policía ya podía rastrear matrículas por la red de cámaras; la novedad es que SignalTrace puede partir de un grupo anónimo de señales y, semanas o meses después, cruzarlo con un vehículo distinto que aparezca en una investigación. Esto basta para que los agentes deduzcan quién llevó probablemente el dispositivo, sin necesidad de que esa persona haya sido sospechosa previamente. La empresa lo presenta como un generador de "pistas de investigación", no como una prueba.
El artículo recuerda dos estudios que respaldan el principio: uno publicado en Scientific Reports, con 1,5 millones de personas, mostró que cuatro puntos de ubicación y hora bastan para identificar al 95 % de los individuos; otro, en PNAS, demostró que los patrones de proximidad Bluetooth permiten clasificar correctamente el 95 % de las relaciones de amistad. El sistema presenta limitaciones obvias: no distingue a un sospechoso de quien comparte trayecto, vivienda o proximidad puntual, lo que podría dirigir la atención policial hacia personas sin que hayan cometido delito alguno. Ya hay dispositivos instalados en Oxon Hill (Maryland) y una versión anterior figura en el catálogo de compras del estado de Nueva York.
