Microsoft atraviesa uno de sus peores momentos reputacionales con Windows 11. Tras cinco años en el mercado, el sistema operativo acumula críticas por su falta de estabilidad, su rendimiento mejorable, el exceso de funciones, la publicidad integrada y, más recientemente, la presencia intrusiva de Copilot y de funciones de inteligencia artificial de bajo valor. El texto describe una hoja de ruta bautizada internamente como Windows K2, articulada en torno a cuatro pilares: rendimiento, estabilidad, diseño y comunidad.
El artículo desgrana siete medidas concretas que Microsoft ya está aplicando o prepara para la próxima versión 26H2. Entre ellas destacan la posibilidad de pausar las actualizaciones de forma indefinida en intervalos de 35 días, la recuperación de la barra de tareas móvil y redimensionable como en Windows 10, y la reducción de la presencia de Copilot, que dejará de aparecer en aplicaciones como Bloc de notas, Recortes, Widgets o Fotos. También se hace opcional la tecla Copilot presente en equipos nuevos.
Otras funciones en marcha apuntan a una búsqueda más rápida y limpia, un mejor comportamiento del explorador de archivos, mayor control sobre el menú Inicio y un escritorio con menos distracciones. En conjunto, estas mejoras buscan revertir la fuga de usuarios hacia macOS, Linux, SteamOS o los Chromebooks de Google y demostrar que el ecosistema Windows sigue siendo una plataforma fiable para el escritorio.
