Siete empresas británicas de suministro de agua han activado o anunciado restricciones temporales del uso de mangueras ante el aumento de la demanda, que se ha incrementado hasta un 30% en los días más calurosos de julio tras una primavera y un verano secos. Thames Water aplica la prohibición a sus 10,1 millones de clientes en Londres y otras zonas, y Affinity Water se ha sumado; SES Water, en cambio, no prevé anunciar restricciones.
La medida prohíbe usar mangueras o aspersores para regar jardines, lavar coches, llenar piscinas, limpiar ventanas o regar huertos. Quedan exentos usos sanitarios, el bienestar animal, el riego de cultivos alimentarios y árboles recién plantados, las personas con movilidad reducida o discapacidad y los titulares de Blue Badge. Empresas, organismos públicos y charities pueden seguir usando mangueras si es imprescindible para su actividad, aunque no en parques ni jardines públicos; Kew Gardens, con más de 11.000 árboles, está exenta.
Las compañías no han fijado fecha de fin: prevén mantener la restricción hasta que los recursos se recuperen. Thames Water recuerda que hay agua suficiente para usos esenciales, pero pide reducir el consumo exterior no esencial. El goteo en las fugas preocupa: según Greenpeace UK, las compañías inglesas y galesas pierden por fugas cinco veces más agua de la que ahorraría una prohibición nacional, y Thames Water afirma haber reducido sus fugas un 15,1% desde la base 2019/20.
