La plataforma china de comercio electrónico Shein debutó este martes en la Bolsa de Hong Kong con un resultado decepcionante. Tras el inicio de la cotización, su acción cayó más del 10%, hasta situarse por debajo de los 44,5 dólares hongkoneses desde los 48,56 iniciales, para recuperarse después y situarse en torno a los 46 dólares hongkoneses. La capitalización bursátil de la compañía quedó en aproximadamente 24.000 millones de dólares, una cifra que la dejaría fuera del top 100 de empresas chinas, muy lejos de los casi 100.000 millones de dólares en que había sido valorada hace apenas cuatro años.
El IPO de Shein llegó tras varios intentos fallidos de salir a Bolsa en Londres y Nueva York, que según la prensa chocaron con resistencias en el Gobierno de Pekín. La oferta solo estuvo sobresuscrita 2,6 veces, frente a la demanda mucho mayor de otras operaciones recientes como la del fabricante de robots Unitree. Shein pretendía financiar con la salida a Bolsa mejoras en su infraestructura técnica y una mayor inversión en marketing global.
El contexto empresarial es complicado: la plataforma, que envía sus productos directamente desde fabricantes chinos por avión a todo el mundo, ha crecido apoyándose en ventajas arancelarias. La modificación de las normas aduaneras en Estados Unidos y Europa, sumada a las críticas por la calidad de los productos, los controles insuficientes y las prácticas desleales señaladas por la Comisión Europea, así como las consecuencias de la crisis en Oriente Próximo, han lastrado sus cuentas. Empresas competidoras como Temu o AliExpress atraviesan situaciones similares en el mercado alemán.
