Miles de personas se concentraron el 28 de junio en la Alameda de Hércules de Sevilla para celebrar la marcha del Orgullo LGTBIQ+ bajo el lema "Desde el campo a la ciudad, ¡orgullo, lucha y libertad!", en la víspera de los 47 años de los disturbios de Stonewall. La manifestación, que recorrió la Ronda Histórica por las obras en la ciudad, puso el foco en la defensa de los derechos conquistados y en el rechazo a la ofensiva de la ultraderecha, a la que se señaló como responsable de promover el odio y la violencia. El manifiesto final fue leído por representantes de Fundación Triángulo, el colectivo ICHTHYS y la asociación ILBS, quienes denunciaron la "deriva trans excluyente" y reivindicaron el legado de las pioneras del movimiento en Sevilla, como la primera marcha por la libertad sexual del 25 de junio de 1978 liderada por el MHAR.
Los organizadores criticaron que el texto del manifiesto tuviera que ser enviado previamente al Ayuntamiento de Sevilla y denunciaron la institucionalización del acto, al grito de "somos la última mierda". Varios asistentes relataron experiencias de discriminación, especialmente en pueblos y entornos rurales, y subrayaron el fenómeno del sexilio, que obliga a muchas personas a abandonar sus localidades para poder vivir su orientación sexual con libertad. Jóvenes estudiantes y personas mayores coincidieron en reclamar educación en diversidad desde la infancia y en advertir del aumento del odio en redes sociales.
