El cofundador de Google, Sergey Brin, ha donado 20 millones de dólares adicionales a la organización Build a Better California, que se opone a la Propuesta 40 californiana, un impuesto excepcional del 5% sobre el patrimonio de unos 200 residentes con fortunas superiores a los 1.000 millones de dólares. Con esa nueva aportación, Brin, cuarta persona más rica del mundo con un patrimonio cercano a los 267.000 millones de dólares, acumula más de 100 millones de dólares gastados para evitar una factura fiscal estimada en 13.300 millones de dólares. La recaudación prevista por la medida se destinaría principalmente a financiar la sanidad pública, en un momento en que el programa Medicaid del estado podría perder hasta 30.000 millones de dólares ante los recortes federales del ejecutivo de Donald Trump previstos para el próximo año. Brin no es el único magnate tecnológico que busca eludir el gravamen: Mark Zuckerberg adquirió en 2026 una mansión de 170 millones de dólares en Miami, y otros como el ex consejero delegado de Uber Travis Kalanick, el inversor Peter Thiel y el cofundador de Google Larry Page también han abandonado California. El gobernador Gavin Newsom, en cambio, defiende un impuesto nacional a los milmillonarios y ha criticado la práctica de pedir préstamos contra la cartera de acciones para declarar cero ingresos. Los californianos votarán la Propuesta 40 en noviembre. Frente a la oposición de Brin, el cofundador de Nvidia, Jensen Huang, declaró estar "perfectamente conforme" con pagar alrededor de 8.000 millones de dólares en impuestos.
