Las acciones de Alphabet, Samsung y SK Hynix se desplomaron la semana pasada y arrastraron a los mercados globales, en lo que Blake Montgomery, editor de tecnología del Guardian, describe como una prueba de estrés para el sector de la inteligencia artificial sin que haya estallado la burbuja. El retroceso comenzó el 22 de junio, cuando Alphabet sufrió su peor jornada bursátil en más de un año tras la salida de varios altos cargos de DeepMind. Un día después, en Corea del Sur, Samsung y SK Hynix —que representan la mitad del índice Kospi y han invertido 500.000 millones de dólares en planes de expansión— cayeron a doble dígito por la preocupación sobre la demanda de sus memorias de alto ancho de banda. SpaceX, propietaria de xAI, también perdió terreno tras anunciar una emisión de bonos de 20.000 millones de dólares apenas dos semanas después de su salida a bolsa, lo que hizo que Elon Musk perdiera el estatus de primer trillonario del mundo y que OpenAI retrase su debut bursátil. En contraste, Micron presentó resultados trimestrales que cuadruplicaron sus ingresos y acumulan una subida del 300% en el año. En otro frente, el gobernador de California, Gavin Newsom, se opuso a la California Billionaire Tax Act —un impuesto del 5% sobre patrimonios superiores a 1.000 millones de dólares que irá a las urnas en noviembre— y propuso en su lugar un impuesto federal mínimo para fortunas superiores a 100 millones de dólares, alineándose con el giro a la izquierda que muestran victorias recientes de candidatos民主 socialists en Nueva York, Seattle y Washington DC.
