El experto finlandés en ciberseguridad Mikko Hyppönen utilizó durante años el cliente de correo Eudora, un software fuera de soporte técnico, y constató que los piratas informáticos dejaron de dirigir sus ataques contra él. A este fenómeno lo denomina "seguridad por antigüedad" (también conocido como "seguridad por obsolescencia"): confiar en sistemas antiguos porque los delincuentes dejan de interesarse en ellos, al buscar objetivos más rentables.
El principio no es exclusivo del software personal. Matt Bishop, profesor emérito de informática en la Universidad de California en Davis, comprobó el efecto al montar un honeypot (sistema trampa) con una versión antigua de software: apenas recibió ataques hasta que actualizó a una versión reciente. Hyppönen señala que las personas con teléfonos básicos, como el Nokia 9210 con sistema Symbian, pueden evitar en gran medida el malware moderno, aunque sigan expuestas a viejas vulnerabilidades y a técnicas de interceptación de llamadas.
La lógica también se aplica en sectores sensibles. La Autoridad de Aviación de Irlanda decidió mantener operativas las radiobalizas terrestres de navegación porque el GPS satelital se ha mostrado vulnerable a interferencias, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. En el ámbito militar, el analista Thomas Withington, del Royal United Services Institute, destaca el uso de mapas de papel y brújulas como forma de "resiliencia analógica" imposible de bloquear. Sistemas de navegación como eLoran, con raíces en la Segunda Guerra Mundial, vuelven a resultar atractivos porque su señal de un megavatio es muy difícil de anular.
Incluso el almacenamiento en cinta magnética, inventada en los años cincuenta, sigue siendo clave en empresas, centros de investigación y agencias gubernamentales por su robustez y la posibilidad de aislar físicamente los datos en búnkeres subterráneos. Bishop recuerda que en los años noventa ya advertía de que los sistemas digitales eran menos seguros que el papel, un debate que sigue vigente con el voto electrónico. Hyppönen lo resume así: "El voto es la base de nuestra democracia; es una de las últimas cosas que querría debilitar".
