Scientific American, la publicación científica más antigua de Estados Unidos, enfrenta un futuro incierto tras la venta de su propiedad a la empresa LabX, anunciada el 23 de junio de 2026, tres días antes de la votación sindical. La decisión llega en un contexto de tensiones internas y presiones políticas. En marzo de 2026, el editor jefe David Ewalt reveló a su equipo que la dirección corporativa había restringido la cobertura política para evitar conflictos con la administración de Donald Trump, citando el miedo de Springer Nature, la propietaria alemana, a perder sus contratos federales. Aunque Ewalt prometió mantener la independencia editorial, el personal sintió que la presión corporativa persistía, lo que llevó a la sección de opinión a un cese de publicaciones. La situación se agravó con la cancelación de suscripciones federales a Springer Nature en 2025, lo que amenazó con la pérdida de millones de dólares en contratos gubernamentales. Ante la incertidumbre, el personal de Scientific American intentó sindicalizarse con la Writers Guild of America East, citando la falta de independencia editorial como motivo principal. La venta a LabX, una empresa poco conocida, ha generado dudas sobre la continuidad de la publicación y su compromiso con la libertad de prensa, especialmente en un momento de creciente polarización política en EE. UU.
