San Francisco: La publicidad y la desilusión tecnológica

Fuentes: Child’s Play, by Sam Kriss

El artículo de Sam Kriss explora una inquietante tendencia observada en San Francisco, donde la publicidad agresiva y la desconexión entre la realidad y las expectativas de la industria tecnológica crean una atmósfera de alienación y desesperación. Inicialmente, la ciudad se presenta como un lugar donde la publicidad se centra en servicios empresariales complejos (B2B) y soluciones de inteligencia artificial, ignorando las necesidades básicas de sus habitantes. Esto se manifiesta en escenas surrealistas: personas desorientadas frente a carteles que promueven servicios que claramente no necesitan, o incluso en comportamientos erráticos y aparentemente sin sentido.

El foco se centra en Cluely, una startup particularmente odiada, cuyo producto es una herramienta para automatizar tareas de oficina utilizando IA. Aunque la empresa no es inherentemente innovadora (muchos ya utilizan ChatGPT para tareas similares), la reacción negativa hacia ella revela una preocupación más profunda: la creciente obsolescencia de la fuerza laboral humana frente al avance de la inteligencia artificial. El autor argumenta que la industria tecnológica, que antes se consideraba meritocrática, está experimentando una “bifurcación”: un pequeño grupo de individuos excepcionalmente “agentic” (proactivos, que toman la iniciativa y no esperan permiso) prosperarán en la nueva era de la IA, mientras que la mayoría se enfrentará a la inutilidad y la marginación.

Roy Lee, el fundador de Cluely, se presenta como un arquetipo de esta nueva élite, alguien que ha sido expulsado de la universidad por hacer trampa (con la ayuda de IA) y que ha construido una carrera basada en la creación de herramientas para eludir los procesos tradicionales. La clave para el éxito en este nuevo panorama no reside en la inteligencia o la experiencia técnica, sino en la capacidad de actuar con autonomía y determinación, cualidades que la IA aún no puede replicar completamente. El artículo plantea una reflexión inquietante sobre el futuro del trabajo, la desigualdad y el papel de la tecnología en la creación de una nueva clase de marginados, atrapados en un mundo que ya no comprenden.