Samsung ha presentado este miércoles en Londres, en un nuevo Galaxy Unpacked, la octava generación de sus teléfonos plegables, integrada por tres modelos por primera vez en su historia. El Galaxy Z Fold8 abandona el formato alto y estrecho de la familia y adopta una silueta más ancha inspirada en un pasaporte, con pantalla interior de 7,6 pulgadas en 4:3 y exterior de 5,5 pulgadas. Pesa 201 gramos, mide 4,5 milímetros abierto y monta un Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, aunque pierde el teleobjetivo. El Galaxy Z Fold8 Ultra conserva las proporciones tradicionales y estrena una cámara de 200 megapíxeles con zoom óptico de tres aumentos y vídeo 8K en códec APV, además de una pantalla interior de 8 pulgadas y batería de 5.000 mAh. El Galaxy Z Flip8, con 180 gramos y 6,1 milímetros de grosor, es el más fino de la marca y apuesta por un procesador Exynos 2600. Los tres modelos comparten la nueva estructura Flex Titanium con aleación de titanio, ejecutan Android 17 con One UI 9 y salen a la venta desde 1.299 euros el Flip8, 1.999 el Fold8 y 2.199 el Ultra, con subidas atribuidas a la crisis global de memoria y de chips DRAM. Samsung ha mostrado también sus primeras gafas inteligentes, desarrolladas con Gentle Monster y Warby Parker, que integran cámara, Gemini y Android XR con procesador Snapdragon AR1 Gen1, autonomía de nueve horas y control gestual desde el Galaxy Watch9. El catálogo de relojes se renueva con el Watch9 y el Watch Ultra2, primeros modelos de la marca con Snapdragon Wear Elite de Qualcomm, pantalla de 5.000 nits y batería de 800 mAh en el Ultra2. Las gafas no tienen aún precio ni fecha de llegada a Europa.
