Samsung ha presentado el Galaxy S26 Ultra, su nuevo teléfono de gama premium con un precio de 1.279 libras (1.449 euros / 1.299 dólares / 2.199 dólares australianos), que incorpora como principal novedad una pantalla con función de privacidad integrada: reduce los ángulos de visión para impedir que otras personas puedan leer el contenido a menos que estén justo enfrente. Es la primera vez que esta tecnología, habitual en portátiles corporativos, llega a un smartphone sin necesidad de láminas adicionales. El usuario puede activarla manualmente, en dos niveles de intensidad, o programar que se active solo en apps sensibles como la banca o al introducir contraseñas. No protege de quien esté directamente detrás, sí del resto.
El S26 Ultra mantiene las cuatro cámaras traseras (200 MP principal, 50 MP ultra gran angular, 10 MP 3x y 50 MP 5x), con lentes más luminosas en la principal y el tele 5x que mejoran las fotos con poca luz. La batería ofrece cerca de dos días de uso con unas ocho horas de pantalla activa, y monta el chip Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, el más rápido disponible en Android. Funciona con One UI 8.5 sobre Android 16 e integra tres asistentes de IA —Gemini, el renovado Bixby y Perplexity— además de la función "Now Nudge", que sugiere información contextualmente sobre el teclado. Samsung garantiza actualizaciones de software hasta el 28 de febrero de 2033. El diseño reduce los bordes angulosos de generaciones previas y sustituye el titanio por aluminio, 4 gramos más ligero que el S25 Ultra.
