Samsung prometió en 2017 un programa innovador llamado 'Galaxy Upcycling', que permitiría a los usuarios transformar sus viejos teléfonos Galaxy en dispositivos inteligentes como sensores para el hogar, consolas de juegos retro o incluso computadoras Linux, con la colaboración de iFixit. La idea, que generó gran entusiasmo en la comunidad de desarrolladores, incluía la liberación de los bootloaders y la creación de una plataforma abierta para compartir aplicaciones. Sin embargo, la promesa nunca se materializó completamente. En 2021, Samsung lanzó 'Galaxy Upcycling at Home', una versión simplificada que solo permitía detectar sonidos y medir la luminosidad, lejos de la ambiciosa visión original. El proyecto, inicialmente promocionado con gran expectación, fue descontinuado y, de manera irónica, Samsung recibió un premio por sostenibilidad por esta versión reducida. La reciente finalización de la colaboración con iFixit, debido a precios excesivos de repuestos y restricciones en la disponibilidad, subraya una tendencia: las iniciativas de sostenibilidad de Samsung a menudo chocan con su modelo de negocio principal, que depende de la venta de nuevos dispositivos. La historia ilustra una desconexión entre las aspiraciones de sostenibilidad y la realidad de las prácticas empresariales de la compañía.
