El Ayuntamiento de Salamanca continúa la búsqueda del propietario que instaló una piscina portátil de dos metros cúbicos en el patio de luces compartido de la comunidad de vecinos de la calle Camelias, en el barrio de Garrido. La medida, notificada inicialmente el 28 de mayo, se debe a la sobrecarga estructural que supuso la instalación, con una densidad de agua de 500 kilos por metro cuadrado, superando con creces el límite legal de 200 kilos por metro cuadrado establecido en el Código Técnico de la Edificación. El espacio, ubicado bajo garajes, no pertenecía a un propietario específico, lo que dificultó la identificación del responsable bajo la Ley de Propiedad Horizontal. Tras dos intentos fallidos de notificación personal en septiembre, el organismo municipal publicó el requerimiento en el Boletín Oficial del Estado el 16 de septiembre. Aunque la comunidad de vecinos ha desmontado la piscina para mitigar el riesgo, la investigación administrativa persiste para determinar la responsabilidad jurídica y aplicar la sanción urbanística correspondiente.
