Un ensayo satírico defiende que el 'vibe coding' con agentes de inteligencia artificial ha terminado con los principios tradicionales del desarrollo web. El texto, parodia del clásico 'motherfuckingwebsite' minimalista, argumenta que la mantenibilidad, la accesibilidad y la complejidad reducida han dejado de importar en una industria que regenera código en lugar de conservarlo.
Según el autor, los mandamientos del código limpio que rigieron la programación durante una década —funciones legibles por un junior, HTML semántico, bundles ligeros— se han vuelto irrelevantes. En su lugar, priman la escala de cómputo y el gasto en tokens como señales de seriedad inversora: quemar un millón de dólares en tokens por hora es, literalmente, el pitch.
El texto critica varios fenómenos: las startups que justifican arquitecturas sobredimensionadas —docenas de microservicios, una base de datos vectorial sin consultas, un pipeline RAG que se resume a sí mismo— con lemas como 'pre-revenue at scale'; el ecosistema de código abierto inundado de pull requests generadas por bots; y la inutilidad de archivos como LICENSE o CONTRIBUTING.md cuando los repositorios los gobiernan bots que aprueban cualquier cambio etiquetado como 'good first issue'.
El autor reconoce, con ironía, que la artesanía técnica todavía existe, pero relegada a un ajuste de personalidad nostálgico. Como demostración, encargó a un agente que escribiera esta misma página en HTML plano imitando el estilo de 2014: la broma, dice, es que el oficio sigue siendo posible, pero ha dejado de ser el objetivo.
