Los ríos de la península ibérica y Portugal experimentan una oscilación extrema en su caudal, pasando de mínimos críticos a máximos de 38 veces superiores en pocos meses. Un mapa interactivo desarrollado por Aaron Becker, basado en datos del sistema GloFAS del satélite Copernicus, ilustra esta realidad entre 2025 y 2026. La herramienta muestra cómo el caudal puede variar de 890 a 33.600 metros cúbicos por segundo, reflejando el impacto del cambio climático: menos días de lluvia pero con episodios torrenciales más intensos. Según AEMET, las regiones mediterráneas reciben un 19% más de precipitación en estos eventos que en la década de 1960. La secuencia de siete borrascas atlánticas entre enero y febrero de 2026, considerada el temporal más importante desde la borrasca Gloria de 2020, ha provocado inundaciones graves. El Ministerio para la Transición Ecológica señala que el verano de 2025 cerró con los embalses españoles en un 59,3% de capacidad, lo que saturó el suelo y convirtió el escorrentía en desastre. Este patrón de vaivenes, que incluye la sequía estival y las crecidas rápidas, obliga a repensar la gestión de embalses y los sistemas de alerta temprana ante crecidas súbitas.
