A unos 17 kilómetros de Córdoba, en plena Sierra Morena, la Reserva Natural Fluvial del Arroyo Bejarano y los Baños de Popea ofrece un ecosistema singular donde el agua discurre entre bosques de ribera y vegetación mediterránea. El enclave, situado a dos kilómetros de la pedanía de Santa María de Trassierra, combina alcornoques, encinas, pinos, madroños y lentiscos con álamos, sauces, helechos y musgos que dan refugio a ciervos, jabalíes, anfibios y aves. Su nombre procede del poeta cordobés Ricardo Molina, del Grupo Cántico, quien a mediados del siglo XX lo bautizó al evocar a la emperatriz romana Popea Sabina.
El acceso desde la capital se realiza en unos 20 minutos por la carretera CO-3402, con estacionamiento habilitado a la entrada de Trassierra, ya que el último tramo hasta los cauces es peatonal. La ruta circular de senderismo, apta para familias, oscila entre 6 y 11 kilómetros según la variante, con un desnivel de 300 metros y una duración de 3 a 4 horas. A lo largo del recorrido se visitan el Molino del Molinillo (siglo X), las minas romanas subterráneas de cobre, plomo y plata, la Fuente del Elefante (datada entre 982 y 1193) y los restos de la antigua Fábrica de Paños.
Las mejores épocas para visitarla son otoño, invierno y primavera, cuando el caudal permite contemplar las cascadas en plenitud. El baño está prohibido en los arroyos por la presencia de vertidos y por motivos de conservación, por lo que los visitantes que deseen refrescarse deben acudir a las zonas autorizadas del cercano río Guadiato.
