Las filtraciones en un módulo de la Estación Espacial Internacional llevan siendo un quebradero de cabeza desde 2019. Roscosmos y la NASA parecen haber alcanzado por fin una solución estructural para las grietas recurrentes en la zona del módulo de servicio Zvezda, conocida como módulo PrK. La alarma saltó el 5 de junio, cuando la agencia rusa inició trabajos de inspección y reparación que preocuparon a la NASA hasta el punto de ordenar a sus astronautas que se refugiaran temporalmente en una nave Crew Dragon ante el riesgo de una despresurización. Horas después, Rusia reculó y aplazó la intervención para realizar mediciones adicionales en las áreas afectadas. La NASA respaldó la decisión y los tripulantes de la Crew-12 y Sunita Williams retomaron sus actividades normales. El origen del problema se remonta a 2019, cuando se detectaron las primeras fisuras, que los cosmonautas rusos han intentado sellar repetidamente con un material llamado Germetall-1. Roscosmos llegó a informar a principios de 2026 de que las filtraciones se habían estabilizado, pero se reactivaron en mayo y se intensificaron a principios de junio, lo que motivó la intervención más ambiciosa. Aunque ni la NASA ni Roscosmos han confirmado oficialmente la reparación, fuentes consultadas por Ars Technica señalan que el problema ya está resuelto.
