iRobot lanza en España el Roomba Mini, su robot aspirador más compacto, con un precio oficial de 399 euros y un diseño orientado a pisos pequeños, estudios y segundas residencias. Tras varias semanas de uso, el tamaño reducido —que le permite moverse con soltura entre patas de sillas y muebles estrechos— y la estética cuidada destacan como sus principales virtudes. La aspiración cumple en el día a día sobre polvo superficial, pero no aporta un rendimiento claramente superior al de rivales del mismo rango de precio. La experiencia con la aplicación resulta frustrante: la configuración inicial exige una red WiFi de 2,4 GHz y el robot perdió la conexión en varias ocasiones durante las pruebas. El sistema de fregado se limita a arrastrar una pequeña toallita húmeda, por lo que no sustituye a una fregona tradicional. El producto encaja en hogares pequeños con poco tránsito, pero pierde atractivo frente a alternativas de precio similar en viviendas familiares con mascotas o niños. La review le otorga una nota de 6 sobre 10 y sitúa su mayor activo en el diseño compacto más que en el rendimiento de limpieza.
