Rocket Lab ha anunciado la adquisición de Iridium Communications por 8.000 millones de dólares en una operación que fusiona su negocio de servicios de lanzamiento y fabricación de naves espaciales con la red de comunicaciones satelitales de Iridium, con el objetivo de reforzar su posición frente a SpaceX. Iridium opera una constelación de 66 satélites en órbita baja que dan servicio a más de 2,5 millones de suscriptores en todo el mundo mediante banda L, con aplicaciones en navegación marítima, aviación y comunicaciones en zonas remotas. Su constelación NEXT fue desplegada en 2019 con cohetes Falcon 9 de SpaceX.
El consejero delegado de Rocket Lab, Peter Beck, describió la compra como un atajo para construir una red satelital propia, destacando el valor del espectro radioeléctrico de Iridium, su base de clientes y su condición de proveedor gubernamental de confianza. Beck calificó la operación de “negocio altamente rentable” y aseguró que no se trata de una apuesta especulativa. La adquisición replica el movimiento que SpaceX impulsa con Starlink, actualmente su única división rentable.
Rocket Lab prevé ampliar la red de Iridium y desplegar una nueva generación de satélites que incluirá servicios de conexión directa con dispositivos móviles, una capacidad que, según la compañía, resultará clave para la seguridad nacional estadounidense y la respuesta a emergencias.
