Robots de reparto en aceras: crece el rechazo vecinal y los ayuntamientos responden con restricciones

Fuentes: 'We had to get out of the way': The backlash over delivery robotsT1state_media

Varias ciudades de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido están limitando o prohibiendo el uso de robots autónomos de reparto en las aceras ante el aumento de quejas vecinales por seguridad, accesibilidad y pérdida de empleo. Chicago ha vetado estos vehículos en dos zonas concretas; Toronto los prohíbe desde 2021; San Francisco restringe su acceso a áreas de bajo tránsito, y Glendale (California) evalúa una suspensión temporal tras detectar problemas con personas mayores y obstrucciones. En el Reino Unido, donde se prueban en varias ciudades, se han registrado actos de vandalismo contra unidades de Starship Technologies en Sheffield.

Los residentes critican tener que bajarse a la calzada para esquivarlos y denuncian colisiones, bloqueos a vehículos de emergencia y un impacto en la movilidad peatonal. El concejal Ardy Kassakhian reclama un marco regulatorio con permisos, seguros y normas de accesibilidad. El sindicato británico IWUB advierte del efecto sobre los repartidores precarios, especialmente en Londres, y no descarta pedir la prohibición total.

Las empresas operadoras defienden la seguridad de los equipos, programados para detenerse ante obstáculos. Un informe de Transforma Insights estima que en 2034 habrá 2,1 millones de estos robots en funcionamiento en el mundo, en un escenario regulatorio todavía fragmentado entre países como Japón o Corea del Sur, más permisivos, y jurisdicciones que optan por restringir su despliegue.