El periodista científico Robert Lea argumenta en un artículo para Space que la decisión de 2006 de clasificar a Plutón como planeta enano fue la mejor opción para el Sistema Solar, a pesar de las críticas persistentes de la comunidad científica. Lea sostiene que esta reclasificación permitió integrar formalmente a otros cuatro cuerpos celestes —Ceres, Haumea, Makemake y Eris— en la nomenclatura oficial, evitando que permanecieran en una categoría de 'desastre' sin atención adecuada. La nueva definición, aceptada por la Unión Astronómica Internacional, exige que un objeto orbita al Sol, tenga forma redonda y haya despejado su vecindario orbital. Plutón y los otros cuatro no cumplen el tercer requisito, ya que hay objetos que cruzan sus órbitas. Esta distinción no solo simplifica la educación, reduciendo el número de planetas a estudiar de nueve a ocho, sino que también facilita el estudio de estos cuerpos distantes, que actúan como cápsulas del tiempo para entender la formación del sistema solar. La misión New Horizons ha confirmado el interés científico en estos objetos, que permanecen casi intactos por su lejanía del Sol. Aunque algunos astrónomos siguen defendiendo el estatus de planeta para Plutón, Lea considera que la decisión de los uruguayos Julio Ángel Fernández y Gonzalo Tancredi fue acertada para la diversidad y el orden del Sistema Solar.
