La startup de recursos humanos Rippling presentó el lunes una demanda contra Runlayer, una pequeña startup de puertas de enlace MCP, a la que acusa de infringir tres de sus patentes. El movimiento supone una contrarréplica a la demanda que Runlayer interpuso el mes pasado contra Rippling, en la que le reprochaba incumplimiento de contrato y el robo de sus ideas de producto.
El conflicto nace de una relación comercial que nunca llegó a cerrarse. Rippling probó durante casi un año el producto MCP de Runlayer sin que las partes acordaran un precio ni firmaran un contrato. En lugar de comprar la solución, Rippling desarrolló su propio servidor MCP, que próximamente lanzará al mercado como competidor directo de Runlayer.
Runlayer, fundada por Andrew Berman —tercera startup de su carrera tras Nanit y Vowel (adquirida por Zapier en 2024)—, ha recaudado 42 millones de dólares. Su producto combina una pasarela MCP con funciones de ciberseguridad, como detección de amenazas. MCP es un estándar abierto que permite a los agentes de IA conectarse con datos y sistemas.
Según la demanda de Runlayer, un empleado de Rippling contactó a Berman para advertirle de que su empresa estaba construyendo una "copia" del producto. Rippling sostiene que ese empleado ha revisado su postura. La compañía afirma, además, que notificó a Runlayer de las patentes supuestamente infringidas poco después de conocer la demanda inicial.
Berman calificó la nueva acción de Rippling como un "intento desesperado y retaliativo" para desviar la atención. Rippling respondió que la demanda "pone en evidencia la hipocresía" de Runlayer. El caso ilustra los riesgos para startups y clientes en la era de la IA, cuando las empresas pueden replicar tecnología internamente con rapidez.
