Ricursive Intelligence, fundada por Anna Goldie y Azalia Mirhoseini, ha presentado su estrategia para abordar la crisis de cómputo mediante el diseño de chips optimizados por inteligencia artificial. La startup, que recaudó 335 millones de dólares con una valoración de 4.000 millones de dólares en solo cuatro meses, argumenta que la demanda de cómputo aumentará al menos 10.000 veces en los próximos cinco años. Para evitar la construcción masiva de nuevos centros de datos, la empresa busca mejorar la eficiencia de los chips existentes, optimizando el uso de la banda ancha, las obleas y las fábricas de semiconductores.
En su presentación en TechCrunch Disrupt, los fundadores explican que su sistema de IA, AlphaChip, descubre diseños no convencionales que superan a los métodos tradicionales. Un ejemplo destacado es una disposición circular o 'donut-shaped' de componentes que inicialmente sorprendió a los ingenieros pero resultó ser exitosa. A diferencia del enfoque convencional de dividir los chips en bloques pequeños, Ricursive Intelligence optimiza el chip completo, permitiendo patrones complejos como diseños ondulatorios. Esta capacidad permite diseñar chips personalizados para aplicaciones específicas, como realidad aumentada, virtual y computación biológica, en plazos de una semana. Esta aceleración reduce drásticamente el tiempo de desarrollo, facilitando la creación de chips a medida para diversas industrias y mejorando la eficiencia energética global.
