Richard Feynman y la Connection Machine: crónica de un verano prodigioso

Fuentes: Richard Feynman and The Connection Machine

W. Daniel Hillis, cofundador de la Long Now Foundation, reconstruye en Physics Today el verano que Richard Feynman pasó en Thinking Machines Corporation, la empresa que el propio Hillis acababa de fundar para construir un ordenador paralelo con un millón de procesadores, la Connection Machine. Feynman llegó a la sede —una mansión alquilada en las afueras de Boston— el día después de la incorporación de la compañía, se presentó con un saludo militar y pidió una tarea concreta. Los jóvenes ingenieros, en su mayoría estudiantes de máster del MIT sin experiencia empresarial, le asignaron analizar el router, el componente de hardware encargado de guiar los mensajes entre procesadores a través de un hipercubo de veinte dimensiones. Feynman abordó los diagramas del circuito como si fueran objetos de la naturaleza y los estudió simulándolos a mano con lápiz y papel. Durante esos primeros meses, también ayudó a cablear la sala de servidores, montar el taller mecánico, instalar teléfonos y, sobre todo, a organizar el equipo siguiendo el modelo de liderazgo por áreas que él había conocido en el Laboratorio de Los Alamos durante el Proyecto Manhattan. Propuso además una serie de seminarios con investigadores externos y eligió como primer invitado a John Hopfield, entonces poco menos que marginal por su trabajo en redes neuronales. El artículo describe así el carácter singular de Feynman, capaz de combinar el rigor físico con la disposición a comprar material de oficina, y retrata la génesis técnica y humana de un proyecto que, con 64.000 procesadores como primer prototipo, aspiraba a redefinir la computación paralela.