Este artículo de The Laphams Quarterly narra la fascinante historia de The South Polar Times, una revista única creada durante la expedición antártica de Robert Falcon Scott en 1902. La expedición, liderada por Scott, incluía una impresionante lista de suministros, desde equipos científicos hasta una colección de libros, un piano e incluso un set de magia. Sin embargo, uno de los elementos más sorprendentes era una Remington No. 7, una máquina de escribir utilizada por Ernest Shackleton, quien además asumió el rol de editor de esta revista inusual.
The South Polar Times se publicaba mensualmente durante los meses de oscuridad polar, un período crítico donde la moral de la tripulación podía verse gravemente afectada. Expediciones anteriores habían sufrido desánimo, locura e incluso intentos de deserción debido a la prolongada noche. Scott, consciente de este peligro, implementó diversas estrategias para mantener el ánimo, incluyendo música, teatro y, crucialmente, esta revista.
La revista era un proyecto colaborativo, abierto tanto a oficiales como a la tripulación, y se caracterizaba por su anonimato, permitiendo a los miembros expresar sus pensamientos y creatividad sin temor a juicio. Shackleton, abrumado por la cantidad de contribuciones, incluso tuvo que trasladar su oficina a un almacén y usar una cuerda para evitar interrupciones. La revista se inspiró en periódicos británicos, revistas satíricas como Punch, e incluso en las publicaciones de escuelas como Dulwich College, creando una atmósfera de camaradería y entretenimiento.
Lo notable es que The South Polar Times tenía una circulación extremadamente limitada: solo existía una copia de cada número, compartida entre un número variable de lectores (de 13 a 47). Debido a la gran cantidad de manuscritos recibidos, se creó una publicación complementaria, The Blizzard, con una producción más sencilla. La revista no solo sirvió como entretenimiento, sino también como un valioso registro de la vida en la Antártida y un testimonio de la importancia de la moral y la creatividad en entornos extremos. La historia de The South Polar Times demuestra que el valor de una publicación no se mide por su circulación, sino por su impacto en la comunidad que la recibe.
