Retirar un vehículo de combustión en pleno funcionamiento reduce las emisiones

Fuentes: The climate benefits of retiring a fully operational internal combustion engine vehicle

Un estudio publicado en Science Advances cuantifica por primera vez el beneficio climático de sustituir antes de tiempo un vehículo de combustión interna (ICE) todavía operativo por un coche eléctrico (BEV). Los autores calculan que jubilar un turismo ICE a los dos años de vida y reemplazarlo por un BEV recorta las emisiones acumuladas de CO₂ un 44 %, con un periodo de retorno de la deuda de carbono de tres años. La ventaja neta se mantiene incluso para los modelos de mayor eficiencia de la flota, aunque varía según la categoría: la reducción es del 56 % en coches, del 34 % en SUV y del 23 % en camiones. En el escenario más favorable —retirar un vehículo de baja eficiencia en una red eléctrica limpia— la mitigación alcanza el 82 %, mientras que en el peor caso (sustituir un HEV de alta eficiencia con batería de gran tamaño) el beneficio se acerca a cero. El análisis identifica tres variables determinantes: la eficiencia del vehículo, la intensidad de carbono del mix eléctrico (umbral de 500 kg CO₂/MWh) y las emisiones asociadas a la producción de la batería. Las conclusiones respaldan programas de achatarramiento como Clean Cars 4 All de California o la ULEZ Scrappage Scheme británica y ofrecen criterios concretos para diseñar políticas públicas de renovación acelerada del parque automotriz.