Restricciones migratorias y fanatismo FIFA

Fuentes: Relájense y confíen en la FIFAT2

La preparación del Mundial 2026 en Estados Unidos ha quedado marcada por la decisión de Washington de denegar la entrada a varios equipos, selecciones y profesionales vinculados al fútbol. El árbitro somalí Omar Artan, designado para pitar la final de la Supercopa de Europa, fue devuelto a su país nada más pisar suelo estadounidense. La selección de Irán ha sido reubicada en Tijuana y deberá cruzar la frontera para disputar sus encuentros, un movimiento que ha sido comparado con el desplazamiento de tribus originarias en el siglo XIX. Además, los aficionados procedentes de Senegal, Costa de Marfil, República Democrática del Congo y Haití tampoco pueden acceder al país. A esto se suma que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declinó asistir a la ceremonia inaugural, celebrada en el Estadio Azteca y amenizada por el grupo Maná.

Ante la controversia, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respondió a los críticos con un escueto «chill, relax», invitando a confiar en la organización. La columna recuerda que la FIFA ya forzó cambios legislativos en Brasil para el Mundial de 2014, entre ellos la flexibilización de visados para patrocinadores y turistas, lo que contrasta con la actual pasividad ante las restricciones. La crítica también apunta a la hipocresía de un evento que blanquea históricas vulneraciones de derechos, como la de los más de 130.000 desaparecidos en México, denunciados por organizaciones civiles durante el torneo.