El hallazgo de restos de un misil balístico con la inscripción "DF-15A" en el distrito de Raghwan, Yemen, ha generado un intenso debate sobre la capacidad militar de Arabia Saudí. Este modelo, una variante del misil chino Dong Feng 15, solo ha sido operado oficialmente por Pekín, lo que convierte su presencia en el arsenal saudí en un evento sin precedentes. Los analistas de TWZ señalan que, aunque ni Arabia Saudí ni los hutíes han confirmado el uso de este sistema, la coincidencia con la historia de compras secretas de misiles chinos por parte de Riad sugiere que este es el principal sospechoso. El DF-15A, propulsado por combustible sólido, ofrece ventajas tácticas como un lanzamiento rápido y un alcance estimado de hasta 900 kilómetros, permitiendo atacar objetivos fijos sin exponer aviones. Su aparición en la zona de combate de Marib, donde se han registrado ataques aéreos saudíes, subraya la importancia estratégica de esta capacidad, que hasta ahora se había mantenido oculta. La confirmación oficial de quién lanzó el misil sigue siendo incierta, pero el hallazgo representa una pista crítica para entender la evolución del arsenal regional en el conflicto de Yemen.
