Restauración de turberas antiguas en la Isla de Man

Fuentes: Restoring ancient bogs on the Isle of Man

Sarah Hickey, oficial de turberas de la Isla de Man, lidera un equipo de tres personas encargado de gestionar y restaurar 8.000 hectáreas de tierras altas en la isla. Su labor principal consiste en reparar los daños causados por la extracción histórica de turba, una práctica que se prohibió en 2020 pero cuyas consecuencias, como la erosión y el colapso de laderas, persisten. El proceso de restauración implica el uso de maquinaria ligera para reconfigurar las pendientes, la protección de la vegetación con mallas y la reintroducción de musgo de turba (Sphagnum), clave para la salud del ecosistema. Este musgo almacena grandes cantidades de agua, reduce las inundaciones, filtra sedimentos antes de que alcancen los embalses y aumenta la resistencia al fuego, ya que la turba sana puede contener hasta un 90% de humedad. Además, estas áreas son vitales para la fauna, como el aguilucillo, que depende de los humedales abiertos para anidar. Hickey destaca el impacto inmediato de estas intervenciones, citando el rápido regreso de libélulas a las nuevas charcas creadas, lo que demuestra la eficacia de estas medidas para revitalizar el paisaje y proteger el carbono almacenado durante milenios.