El autor documenta la restauración completa de un Apple Macintosh 128K original de 1984 con el objetivo de convertirlo en una pieza funcional y educativa para una oficina, capaz de usarse a diario durante décadas. El reto principal era conjugar el valor histórico del equipo con su utilidad práctica, ya que el modelo de 128 KB con una sola disquetera de 400 KB resulta prácticamente inservible. La solución llegó con un ejemplar cuyo propietario original lo había actualizado a Macintosh Plus en 1986, dotándolo de 1 MB de RAM y puerto SCSI, lo que permite ejecutar una biblioteca de juegos suficiente para el propósito buscado.
La restauración abarcó la sustitución preventiva de condensadores electrolíticos en las placas analógica y digital, la recap del módulo de alto voltaje del tubo de rayos catódicos, el reemplazo del compartimento de baterías afectado por corrosión y la instalación de un flyback nuevo de mayor calidad. Se sustituyeron componentes envejecidos —el transistor principal de conmutación C3153 por un BU2525AF de 800 V/12 A, los diodos rectificadores GI854 por schottky 15SQ045 y el diodo damper— por equivalentes modernos de especificación superior. También se cambió el optoacoplador del lazo de realimentación de la fuente de alimentación para evitar sobretensiones destructivas, y los condensadores Rifa por versiones con seguridad ante fallo.
En la placa digital se añadió el diodo CR1, ausente de fábrica, para alimentar 5 V a través del puerto SCSI y permitir el uso de una unidad BlueSCSI de estado sólido sin fuente externa. Se reconstruyó el mecanismo de expulsión de la disquetera sustituyendo el engranaje deteriorado por uno de resina moderna, y las carcasas amarillentas se repintaron con pintura automotriz de dos componentes en el color RAL más cercano al Pantone original, garantizando varias décadas sin amarilleo.
