Resiliencia de las telecomunicaciones submarinas y riesgos geopolíticos

Fuentes: Submarine cable resilience and geopolitical risks

Las telecomunicaciones submarinas constituyen una infraestructura crítica global, con aproximadamente 1,5 millones de kilómetros de cables que soportan el 607 sistemas en servicio. Su vulnerabilidad es alta debido a la profundidad media de 70 metros en zonas como el Estrecho de Taiwán, donde los cables sufrieron 27 cortes entre 2018 y 2022, y 4 apagones mayores entre 2023 y 2025. El riesgo principal proviene de la actividad marítima, como anclas o equipos de pesca, y de eventos geológicos como terremotos o deslizamientos de tierra, como ocurrió en el Estrecho de Luzón en 2006, que requirió 11 barcos durante 49 días para reparar los cables.

Para mitigar estos riesgos, se emplean técnicas de enmascaramiento con cable de acero en las estaciones de aterrizaje y se establecen zonas de protección para evitar la pesca en áreas críticas. El enrutamiento de los cables busca minimizar la longitud y evitar zonas de actividad tectónica activa, aunque esto genera conflictos con la necesidad de reducir costos y retrasos. El Estrecho de Bab al-Mandab, que conecta el Océano Índico con el Mar Rojo, es un punto crítico donde 16 cables fueron cortados en septiembre de 2025, afectando el 25% de la capacidad entre Asia, Europa y Oriente Medio. La geopolítica también influye en la seguridad, ya que conflictos armados, como el en el Mar Negro, pueden hacer inaccesibles estas rutas para el mantenimiento rutinario, y las regulaciones de la FCC en EE. UU. restringen el aterrizaje de cables en territorios considerados adversarios.