Investigadores de Harvard han publicado estudios que atribuyen miles de muertes por cáncer a la proximidad geográfica a infraestructuras como plantas nucleares, universidades y estadios deportivos. Sin embargo, un equipo de investigadores ha replicado estos análisis y ha demostrado que la metodología utilizada no establece causalidad, sino que genera asociaciones estadísticas arbitrarias. Al aplicar el mismo modelo a otros lugares, como Costco o campos de béisbol, los resultados muestran cifras absurdas, lo que evidencia la falta de un mecanismo de exposición real. El artículo critica la dependencia de los estudios ecológicos para inferir riesgos sin evidencia de radiación o contaminación medible en la población general, destacando que la metodología permite atribuir hasta el 75% de las muertes por cáncer a lugares que no emiten ningún contaminante.
