Ada Palmer, profesora en la Universidad de Chicago y novelista de ciencia ficción, publica 'Inventing the Renaissance: Myths of a Golden Age', un volumen de 768 páginas en el que rehace la historia del Renacimiento italiano renunciando al tono académico convencional. La obra, nacida de una serie de entradas en su blog, se presenta como 'historia de cara al público': una guía personal, irónica y confesional, escrita desde la experiencia de una historiadora estadounidense con una enfermedad autoinmune, consciente de su posición cultural —anticolonial, sexualmente tolerante— y decidida a explicitar su punto de vista en lugar de fingir omnisciencia.
El hilo conductor es la idea de que el Renacimiento no es un hecho, sino un mito. Palmer rastrea su invención desde Petrarca, que en 1348, durante la peste negra, soñaba con recuperar los libros de la élite romana para escapar de una 'edad de oscuridad', y desde Leonardo Bruni, creador de la división tripartita (antiguos sabios, Edad Media oscura, modernidad ilustrada) que aún empleamos. Autores posteriores —de los siglos XVIII, XIX y XX— reinventaron el mito para legitimar su propio presente.
La autora dedica amplios análisis historiográficos a Jacob Burckhardt, que vio en el periodo el nacimiento del individualismo, y a Hans Baron, que identificó los primeros rasgos del liberalismo democrático en las repúblicas italianas —que Palmer recuerda como oligarquías plutocráticas, no democracias. La sección central del libro reúne quince biografías breves: príncipes, papas, artistas como Leonardo, mercenarios, poetas, una mística, un profeta político como Savonarola, y Lucrezia Borgia, cuya vida se narra en segunda persona.
Maquiavelo actúa como bajo continuo de la composición: su carrera en la Florencia de los Medici, amenazada por las potencias europeas a finales del siglo XV, vertebra el libro. Palmer, especialista en Florencia, describe la extraña estructura institucional de la ciudad tras 1293 —cuando nobles fueron exiliados o ejecutados— y el sistema de los 'nueve en la torre', sorteados cada dos meses. La obra no discute las relecturas del siglo XX de Berlin, Pocock o Skinner, y se ofrece como una versión más, consciente de su parcialidad, en una historia que nunca se cierra.
