Los Gobiernos del Reino Unido, Francia y Canadá han anunciado este martes el veto al comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este, dos años después de que la Corte Internacional de Justicia de la ONU los declarara ilegales. El ministro de Exteriores británico, Ed Miliband, presentó la decisión en la Cámara de los Comunes como el inicio de "un nuevo enfoque" más duro del Gobierno laborista contra las políticas de Benjamin Netanyahu y denunció la "limpieza étnica" por parte de los colonos.
España, Bélgica, Irlanda y Países Bajos ya habían adoptado restricciones similares. En la UE, el veto común sigue bloqueado por la oposición de Alemania, Italia y República Checa. Francia y Suecia han reclamado una medida europea, mientras que once países —Reino Unido, Francia, Canadá, España, Suecia, Dinamarca, Islandia, Irlanda, Polonia, Portugal y Noruega— suscribieron un comunicado conjunto comprometiéndose a aprobar medidas nacionales o respaldar las europeas.
El veto afecta principalmente a productos agrícolas como mangos, uvas, aguacates, además de vinos kosher y aceite de oliva. Londres argumenta que la expansión de los asentamientos amenaza la viabilidad de un futuro Estado palestino. Desde 1967, Israel ha construido más de 160 asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, con más de 300 asentamientos y granjas no autorizados, y el Gobierno de Netanyahu anunció en agosto nuevos planes de expansión.
El Ejecutivo israelí respondió con amenazas de represalias: el ministro de Exteriores, Gideon Saar, advirtió de medidas recíprocas, e Itamar Ben-Gvir propuso cerrar el consulado británico en Jerusalén Este y reconocer las Malvinas como territorio argentino. La Administración Trump, a través de su embajador Mike Huckabee, criticó duramente la medida. Una encuesta de YouGov de finales de agosto indica que la mayoría de los británicos apoya la suspensión del comercio con los asentamientos.
