Las universidades de Inglaterra pagarán un impuesto anual de 925 libras por cada estudiante internacional que supere el umbral de exención de 220 matrículas, a partir de agosto de 2028. Esta medida, anunciada en el presupuesto de 2025 y reafirmada por el ministro de Educación, Josh MacAlister, en octubre de 2026, busca generar ingresos para el sistema de educación superior del país. El impuesto afectará a instituciones que recluten de China, India, Nigeria, Pakistán, Bangladés y otros mercados africanos. Aunque los estudiantes no pagan la tarifa directamente, las universidades podrían aumentar las tasas de matrícula internacionales para recuperar los costes, lo que podría encarecer la educación para los extranjeros. El gobierno proyecta que el impuesto generará 445 millones de libras en 2028-2029, subiendo a 480 millones en 2030-2031. Sin embargo, líderes universitarios como Vivienne Stern de Universities UK han criticado la política, argumentando que las proyecciones de ingresos son irreales y que la medida agrava la presión financiera sobre las instituciones, que ya enfrentan una caída en las matrículas internacionales y restricciones migratorias más estrictas.
